Inteligencia y rendimiento académico

El "Ser inteligente" 0 No Comments

Pareciera existir una tendencia en los medios mexicanos de describir o catalogar a los superdotados como algo muy específico, con características que comparten todos, blanco o negro… entre las características que he leído reiteradamente es que “el inteligente no tiene buen rendimiento académico”.

En estos días alguien en el foro sólo para miembros de Mensa México cuestionó parcialmente una situación relacionada con esto y algunos de los comentarios vertidos fueron muy ilustrativos, por lo cual comparto fragmentos de éstos.

Personalmente puedo decir que “a veces” el rendimiento escolar o “promedio” de una persona no coincide con su capacidad o coeficiente intelectual. Pero, ¿porqué “a veces”? Bueno, todo varia de persona en persona. Hay individuos con elevado CI y un rendimiento académico excelente, no siendo asi con otros que a pesar de tener un CI alto tienen un rendimiento académico (promedio) bajo o dentro del promedio, es decir, no sobresalen.

Es muy arriesgado decir “No existe correlación alguna”, por que entonces, ¿dónde quedarian colocados los grandes científicos? ¿del lado de los de CI alto con excelente rendimiento académico o en el lado contrario? Cabe mencionar que el ejemplo de los científicos es solo eso, un ejemplo, pero no cabe duda que una persona que ha descubierto alguna cura para una enfermedad grave o ha hecho un avance importante en algún campo de la ciencia, además de tener altas capacidades intelectuales, es una persona sobresaliente (académicamente hablando).

Es verdad, muchas veces el promedio escolar puede ser alto aunque una persona tenga una inteligencia que al ser medida se encuentre dentro de la media, pero su compromiso escolar respalda sus calificaciones.

[…]

Hay que mencionar que las calificaciones escolares pueden variar durante los periodos académicos, es decir, éstas no tienden a permanecer estables en el tiempo ya que hay diferentes variables en el entorno (y personales) que influyen en el aprovechamiento escolar. Por ejemplo, una variable común es el estrés. Un estudiante universitario no tiene el mismo nivel de estrés que un niño de edad primaria, no son las mismas exigencias, los resultados pueden variar. Hay múltiples variables que inciden en éste tema, las cuáles deben de ser estudiadas para poder comprender mejor el fenómeno, pero de manera personal puedo concluir que la correlación entre CI y rendimiento escolar es “baja” (no nula) y varia de persona a persona.

Alguien más hizo referencia a éste artículo reciente que indica que la inteligencia sí es predictor de calificaciones, de hecho es el predictor más fuerte entre los analizados en el meta-análisis.

Otro comentario fue el siguiente:

“ok, es muy intelligente […] pero no tiene tan buen promedio, ¿por qué? ¿es flojo? ¿es irresponsable? ¿no tenia mucho interés? ¿estaba muy ocupado trabajando en otros proyectos?” Al contrario de lo que crees, lo que se asume con un perfil de alta capacidad, pero desempeño promedio son cosas negativas en otras áreas […], a menos que haya evidencia de que no es el caso.

Indudablemente hay distintos factores que afectan o favorecen el rendimiento escolar, una investigación reciente de Robert Erikson sugiere que el nivel educativo de los padres tiene una fuerte correlación con el buen rendimiento escolar, mientras que su nivel de ingresos tiene el menor nivel de correlación. Probablemente esto se deba a que un padre con nivel educativo alto influye en las aspiraciones del menor y por su experiencia puede ayudar a su hijo a navegar en el sistema educativo.

También es cierto que muchos padres “sufren” junto con sus hijos la situación de disparidad con sus pares cronológicos, bien sea por incomprensión o simple aburrimiento. Respecto a esto último, Richard M. Cash sostiene que el aburrimiento es un estado o sentimiento auto-inducido y como tal tenemos control sobre el mismo. Comenta que probablemente algunos niños confunden la falta de interés con el aburrimiento y sugiere tres estrategias para combatirlo:

  • Adjuste. Cómo percibimos las situaciones afecta cómo nos sentimos. Cambiar el enfoque permite cambiar cómo nos sentimos, y ésto nos permite tener algún nivel de control en lguar de estar a merced de la influencia externa.
  • Adaptación. No siempre es posible controlar cómo nos sentimos respecto a una situación y debemos aprender a adaptarnos, encontrar algún valor en lo que nos enseñan o en lo que ocurre a nuestro alrededor, encontrar formas creativas de tomar notas, etc.
  • Auto-gestión. Si no podemos encontrar algo que nos interese en una situación, es posible encontrar temas de interés dentro del contexto. En el estudio por ejemplo de la Guerra Civil es posible buscar el enfoque de qué tipo de juegos se desarrollaron en la época o algún otro tema dentro de contexto.

Los estudiantes que pueden auto regularse logran obtener beneficio de la mayoría de las situaciones de aprendizaje y ésta es una importante habilidad que adquirir.

Creer que el “ser inteligente” abre puertas en automático puede ser un gran error, se requiere esfuerzo para demostrar la valía y acciones concretas. Permitir que nuestra disparidad con respecto a los demás en algún sentido nos convierta en víctimas destinadas a sufrir la falta de comprensión de los demás nos deja en una posición nada favorable. “La tarea” es aprender a navegar adecuadamente en el sistema o contexto en que nos encontremos para lograr lo mejor posible en beneficio de todos.

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